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[e-farmacos] La pildora de los 800 millones de dolares


  • From: "Hernandez, Magaly" <maruhepo@yahoo.com.mx>
  • Date: Thu, 16 Nov 2006 15:42:20 -0600 (CST)

LA PILDORA DE LOS 800 MILLONES DE DOLARES:
LA VERDAD SOBRE EL COSTO DE LAS NUEVAS DROGAS.
AUTOR: MERRILL GOOZNER

Por GERMAN HOLGUIN ZAMORANO 16 de febrero de 2005
Descargar su libro "La bolsa y la vida" en http://www.misionsalud.org/

Durante los ultimos cincuenta anhos la industria farmaceutica internacional ha venido diciendole al mundo que la proteccion de los derechos de propiedad intelectual mediante el otorgamiento de patentes y otras salvaguardias, y la consecuente fijacion de altos precios de monopolio, son indispensables para que ella pueda seguir invirtiendo en la investigacion de nuevos medicamentos.
Para sustentar esta tesis su principal argumento ha sido, y es, que el desarrollo de un medicamento tiene para la industria un costo promedio de 800 millones de dolares, dinero que debe ser recuperado por ella en todos los mercados, cualquiera sea su capacidad de compra.
El libro ?La pildora de los 800 millones de dolares? trata de manera brillante este tema vital, alrededor del cual se ha generado en los Estados Unidos un intenso debate, dada la distancia existente entre el precio exorbitante y creciente de las medicinas de prescripcion y el suenho norteamericano de un sistema de salud seguro, de buena calidad y al alcance de todos. Para ello, el libro incursiona en los mundos estrechamente relacionados de la investigacion cientifica, la medicina, los negocios y la politica para explicar, en una narrativa amena y clara pero profunda y excelentemente documentada, ?la verdad sobre el costo de las nuevas drogas?, esto es, quien realiza realmente la investigacion basica y la investigacion aplicada, quien la financia, por que es tan alto el precio de las drogas de las multinacionales y otros interrogantes propios del nebuloso mundo de la Investigacion y el Desarrollo de los productos farmaceuticos.
Merril Goozner, el autor, es un veterano periodista, ganador seis veces del premio a la excelencia en periodismo. Sus trabajos han aparecido en publicaciones de renombre, como The New York Times, The Washington Post, Fortune Magazine y Chicago Tribune, de la que fue el principal corresponsal economico. Actualmente vive en Washington, donde es Director del programa ?Integridad en la investigacion cientifica? del Centro para la Ciencia de Interes Publico.
Dada la imposibilidad de proyectar en pocos minutos una radiografia completa de un escrito de contenido multifacetico, permitaseme referirme en concreto a la forma como Goozner responde el siguiente interrogante esencial ¿Se justifican los altos precios de los medicamentos para que las companhias farmaceuticas multinacionales puedan seguir invirtiendo grandes sumas de dinero en la investigacion y el desarrollo de medicinas nuevas?
Basado en el analisis exhaustivo de una muestra representativa de descubrimientos farmaceuticos recientes, el libro concluye que los altos precios no se justifican por multiples razones, de las cuales extractamos las cuatro siguientes:
1. El costo de investigar y desarrollar un medicamento nuevo no es de 800 millones de dolares, como constantemente lo repite la industria multinacional, sino mucho menor.La cifra de 800 millones de dolares se basa en un estudio realizado hace mas de 20 anhos por el Centro para el Estudio del Desarrollo de los Medicamentos de la Universidad de Tufts, el cual fue creado a mediados de los anhos 80 por iniciativa de un grupo de economistas financiado por la industria farmaceutica internacional.
Dicho estudio se basa en encuestas entre los funcionarios de investigacion de la propia industria y ha sido fuertemente cuestionado desde su divulgacion, especialmente por incluir en los calculos el denominado ?costo de oportunidad? del gasto en investigacion, bajo el supuesto de que el dinero invertido hoy en I&D, y que no producira rendimientos antes de muchos anhos, podria haberse gastado en otras cosas o se le habria podido devolver a los accionistas en forma de utilidades.
El grupo Public Citizen publico una critica detallada del estudio de Tufts. En lo que respecta al ?costo de oportunidad? este grupo considera, basado en los principios contables generalmente aceptados y el criterio de expertos en contabilidad de bienes intangibles, que no debe incluirse porque los gastos de investigacion se deducen de la renta en el mismo anho en que se causan precisamente porque son gastos, deducibles de la renta para beneficio tributario del investigador, y no inversiones. La conclusion de Public Citizen es que el costo real de desarrollar un medicamento nuevo no es de 800 millones de dolares sino de 108 millones antes de impuestos o de 71 millones con el ajuste de las deducciones tributarias, o sea once veces menor.
En consecuencia -anota Goozner- la afirmacion reiterada de la industria de que un nivel razonable de precios reduciria el ritmo de desarrollo de medicamentos nuevos no es mas que una campanha enganhosa para asustar a los funcionarios del gobierno y al publico.
2. Cualquiera que sea la cifra verdadera (800 o 71 millones de dolares), lo que nadie discute es que la mayor parte de ella proviene no de la industria farmaceutica sino de los contribuyentes, con cuyos impuestos el gobierno paga los gastos de investigacion basica de los laboratorios del Instituto Nacional Salud y hace millonarias donaciones a las instituciones academicas y los centros medicos de investigacion aplicada. Estas erogaciones gubernamentales alcanzaron la cifra de 27.000 millones de dolares en el anho 2003.
El resultado obvio de esta situacion ?indica Goozner- es que la mayor parte de las drogas mas significativas desarrolladas en los E.U. tuvieron sus raices en investigaciones hechas o pagadas por el gobierno con aportes de los contribuyentes.
Numerosos son los ejemplos que trae el libro. Bastenos mencionar aqui, a manera de ejemplos, los medicamentos para tratar el cancer, en los que el Gobierno ha gastado mas de 50 billones de dolares desde que el Presidente Nixon declaro la guerra a esta enfermedad en 1971. Tambien las drogas para tratar el Sida, en las que el Gobierno ha invertido vastas sumas de dinero.
Un trabajo realizado por Public Citizen, a partir de datos oficiales, concluyo que el 85% de las investigaciones con las cuales se desarrollaron los 5 medicamentos mas vendidos en E.U. en los ultimos anhos provino del Gobierno y entidades academicas. Estos medicamentos son Zantec, Zovirax, Capoten, Vasotec y Prozac, famoso antidepresivo cuyo principio activo fue producto del trabajo de un academico: James Black, financiado por el Estado.
Los famosos analgesicos Vioxx y Celebrex, el primero de los cuales acaba de ser retirado del mercado por la companhia productora, tienen su origen en la ciclooxigenasa, la cual fue descubierta por Philip Needleman, profesor de la Universidad de Wahington en St Luis tras de 20 anhos de investigaciones apoyadas por el Instituto Nacional de Salud. Al anho de lanzamiento el Vioxx le representaba al laboratorio que obtuvo la patente ventas por mas de 1.500 millones de dolares anuales y el Celebrex mas de 2.000 millones anuales.
En suma ?expresa Goozner-, mientras los contribuyentes son quienes financian la investigacion, los laboratorios privados son quienes patentan las invenciones y se quedan con los beneficios del monopolio.
Esta situacion de privilegio ha llevado a las organizaciones dedicadas a la salud de la poblacion mayor, que son los grandes consumidores de medicamentos, a elevar su protesta ante el Gobierno y el Congreso, alegando que sus miembros pagan los medicamentos patentados dos veces: primero mediante las contribuciones del Estado a la innovacion y luego a traves de los altos precios de monopolio. En la nacion mas rica de la tierra, un numero creciente de ancianos no puede pagar por los frutos del sistema de innovacion farmaceutica que ellos mismos han financiado.
Este drama resta toda fuerza a la tesis de que deben mantenerse los altos precios de los medicamentos en aras de la innovacion. Esta tesis quizas podria defenderse legitimamente si la investigacion fuera financiada totalmente por la industria. Pero definitivamente no frente a la realidad de que una alta proporcion de la investigacion es pagada por los consumidores.
3. Lo anterior no quiere decir que la industria no desempenhe ningun papel en el desarrollo de los medicamentos nuevos. El libro informa que los laboratorios de la industria gastan en actividades de investigacion mas del 20% de sus ingresos, lo que equivale hoy a 30.000 millones de dolares anuales, cifra similar a la del sector publico.
Sin embargo, la mitad de ella se destina, lastimosamente, no al desarrollo de medicamentos innovadores y de alto valor terapeutico, sino a la busqueda y comercializacion de drogas ?similares? a aquellas que ya estan en el mercado, que no brindan una ventaja clinica significativa pero son lo suficientemente distintas para obtener una patente y salir al comercio a un precio identico al del producto original o quizas mas alto.
Un estudio citado en el libro encontro mas de 200 sulfas, mas de 270 antibioticos, 130 antihistaminicos y casi 100 tranquilizantes, todos ellos sin una ventaja clinica significativa. Su unica ventaja es el potencial de ventas y utilidades. Y para obtener estas se realizan campanhas promocionales masivas y excesivamente costosas. Porque un exito comercial puede traducirse en miles de millones de dolares.
De manera que el hecho de que los balances de la industria muestren que ella destina a investigacion 30.000 millones de dolares anuales tampoco justifica los altos precios de las medicinas, pues buena parte de ese dinero se emplea es en ?investigacion imitativa?, sin valor terapeutico real, y en la comercializacion de los frutos de la misma.
4. Si bien es cierto que las grandes companhias farmaceuticas gastan en I&D algo mas del 20% de sus ingresos, tambien lo es que el porcentaje que destinan a actividades de marketing es sustancialmente mayor, pudiendo llegar en algunas hasta cerca del 45%.
Si consideramos como gastos de marketing unicamente la publicidad y las muestras gratis, los totales alcanzan los 15.700 millones de dolares anuales. Si ademas incluimos en marketing la educacion medica continuada, las reuniones de apoyo a los medicos y la investigacion posterior a la comercializacion ?conocida en ocasiones como estudios clinicos de cuarta fase-, todo lo cual tiene como proposito unico ampliar las ventas de los medicamentos al ponerlos en manos de mas medicos, entonces es probable que el presupuesto total de marketing haya superado los 40.000 millones de dolares anuales.
O sea que el sacrificio que se impone al consumidor de pagar por las drogas altos precios de monopolio no esta destinado predominantemente a labores de investigacion, sino a gastos de marketing, con frecuencia cuestionables e injustificables. Esto es, a lo que Goozner denomina ?prioridades equivocadas?. Porque cuanto menos importante es un farmaco, mas marketing se necesita para venderlo. Los medicamentos nuevos verdaderamente importantes no necesitan mucha promocion. Las imitaciones si.
De igual manera, el sacrificio de los contribuyentes esta destinado, prioritariamente, al pago de utilidades a los accionistas de las multinacionales. Goozner nos recuerda que la industria farmaceutica reporta constantemente unos margenes de utilidad cercanos al 30% de los ingresos por ventas, muy superiores a los de la media de la industria norteamericana, formando la rama mas poderosa del sector empresarial, despues de las armas y el petroleo, con un crecimiento anual superior al promedio del crecimiento economico mundial.
No por casualidad la industria farmaceutica aparecio anho tras anho en el primer lugar de la encuesta anual de la revista Fortune sobre las empresas mas rentables de la nacion, desmintiendo la nocion de que invertir en esta industria era un riesgo descomunal. Para solo citar un ejemplo, si hace 20 anhos usted invirtio 100 dolares en Amgen Inc., famosa companhia de biotecnologia, manhana puede recibir por sus acciones 1,5 millones de dolares. Y eso que practicamente la totalidad de las ventas de esta empresa provienen de dos medicamentos: Epogen, para la anemia, y Neupogen, para pacientes de cancer. ¡Que tal si fueran mas!
En conclusion, no es cierto que el mantenimiento de altos precios de monopolio sea necesario para que la industria farmaceutica pueda desarrollar nuevos medicamentos. Las utilidades de esta industria son tan gigantescas que un sistema de precios razonables permitiria atender a un mismo tiempo, de manera equilibrada, los intereses de los inversionistas y los derechos de los consumidores.
Pero ?La pildora de los 800 millones de dolares? va mas alla de esta conclusion. Para poder bajar en su pais el precio de las medicinas y los costos de la salud, su autor plantea dos soluciones obvias. La primera, a cargo de la industria, concentrarse en la innovacion real, dejando de lado los proyectos dirigidos a la obtencion de productos ?similares? y los respectivos gastos de marketing. La segunda, a cargo del Estado, reformar las leyes de patentes de los E.U. para impedir que, por exceso de flexibilidad en la exigencia de los requisitos de patentabilidad se siga dando proteccion a los simples cambios menores de las moleculas conocidas, que es lo que ha alejado a la industria farmaceutica de la autentica mision innovadora para concentrarse en proyectos disenhados pensado en los mercados y no en las necesidades de la humanidad.
Goozner propone, ademas, que el Congreso de su pais cree un instituto independiente cuyo proposito central sea realizar estudios clinicos sobre medicamentos existentes para proporcionar al cuerpo medico informacion objetiva acerca de cuales son las drogas mas efectivas entre todas las alternativas existentes y otras guias utiles para el mejor uso clinico de los medicamentos modernos.
Este instituto tambien seria el principal patrocinador de los estudios clinicos orientados a descubrir aplicaciones nuevas para los medicamentos genericos de bajo costo, algunas de las cuales podrian tener implicaciones revolucionarias, asi como combinaciones de farmacos producidos en distintos laboratorios.
De igual manera, el instituto podria convertirse en una fuente objetiva de informacion acerca del valor economico de los medicamentos nuevos, lo que permitiria a los administradores del sistema de salud rechazar medicamentos cuyos beneficios sean apenas marginales y su costo demasiado elevado, al igual que drogas costosa cuyos beneficios puedan conseguirse en otro producto a un menor costo.
Para financiar este instituto Goozman propone destinarle el 5% de los recursos del Instituto Nacional de Salud, lo que le representaria ingresos por mas de 1.000 millones de dolares al anho, y crear una sobretasa del 1% sobre los medicamentos formulados, que la industria pagaria con parte de los ahorros que haria gracias a la labor investigativa de la nueva entidad.
Antes de terminar, permitanme ustedes apartarme cinco minutos del contenido del libro de Goozner para analizar, muy brevemente, una de sus aplicaciones practicas para nuestro pais. Me refiero al TLC que actualmente negociamos con los Estados Unidos.
Como todos ustedes lo saben, la propuesta norteamericana para el TLC comprende numerosos estandares de proteccion de la propiedad intelectual de medicamentos que van mas alla de los mandatos de la OMC, los cuales cumple Colombia plenamente mediante el otorgamiento de patentes y la proteccion de los datos de pruebas. Me refiero, por ejemplo, al establecimiento de patentes para los segundos usos terapeuticos, que harian posible el monopolio practicamente vitalicio de muchas moleculas, el alargamiento de las patentes por encima de los 20 anhos fijados por la OMC para el resto del mundo, la vinculacion de las patentes y los registros sanitarios, ideada para retrasar el ingreso de los medicamentos genericos de bajo precio al mercado, y varios mas.
El proposito de todos estos estandares ?OMC plus? es bloquear la oferta de medicamentos genericos economicos o demorar aun mas su entrada al mercado nacional, para permitir a las farmaceuticas multinacionales acaparar el mercado e imponer altos precios de monopolio. En otras palabras, para dar aplicacion en Colombia al postulado segun el cual los costos de I&D de la industria farmaceutica deben ser financiados por todos los paises, incluidos los del mundo en desarrollo.
Frente a esta realidad, cabe formularnos la siguiente pregunta: ¿Se justifica que la industria farmaceutica multinacional recupere sus gastos de investigacion en un mercado pobre como el colombiano?
Nuestra opinion, coincidente con la de importantes centros de investigacion y organizaciones humanitarias, es que tal aspiracion no solo carece de toda justificacion economica sino que constituye la mayor agresion que puede dirigirse contra la salud de nuestra poblacion, por dos razones:
1.1. Porque no existe proporcion entre la insignificancia del mercado farmaceutico colombiano frente al mercado mundial (0.32%) y el inmenso danho social que ocasionarian los nuevos estandares de propiedad intelectual propuestos por Estados Unidos, en terminos de aumento de los precios de los medicamentos, perdida de acceso de la poblacion de escasos recursos, perdida de calidad de vida, sufrimiento y muerte.
El libro ?La Bolsa y la Vida?, que publique en Diciembre pasado, explica las razones por las cuales el precio promedio de los medicamentos podria subir a mediano plazo hasta un 250%. Y hasta 400% en el caso especifico de los genericos que salgan del mercado.
Por su parte, un estudio realizado a fines del anho pasado por la OPS por encargo del Congreso Nacional llega a la conclusion de que el alargamiento de las patentes, que es una de las propuestas norteamericanas al TLC, ocasionaria la perdida de acceso a los medicamentos para 2,5 millones de personas. Ademas, en el caso del SIDA, por ejemplo, seria responsable de la muerte de 2.500 personas anuales a partir del 2025, que es el anho en que empezaria a sentirse el impacto.
Frente a este drama es indudable que la recuperacion de los gastos en investigacion debe darse no en los paises pobres sino en los mercados desarrollados, que tienen capacidad de compra y consumen el 80% de la produccion mundial de farmacos.
22. Porque es muy poca la investigacion de la industria farmaceutica dirigida a combatir las enfermedades tropicales -malaria, tuberculosis, chagas y leishmaniasis, entre otras-, no obstante ser las causantes del 90% de la mortalidad en el mundo.
De 1.223 productos introducidos al mercado en las ultimas tres decadas, solo 13 (menos del 1%) son para tales enfermedades. El resto corresponde, por razones comerciales, a las enfermedades de especial incidencia en los paises industrializados, como las del sistema nervioso, cardiovasculares y cancer, entre otras, que significan altos volumenes de ventas.
La tuberculosis, por ejemplo, enfermedad que registra un paulatino incremento en Latinoamerica, se ha convertido en una de las principales causas de muerte en el tercer mundo, donde vive el 95% de los enfermos. Entre ocho y diez millones de nuevos casos se presentan anualmente, con victimas que varian de dos a tres millones de pacientes. No obstante, los medicamentos utilizados son tan antiguos que desde los anhos 60 no se han llevado a cabo investigaciones para mejorar dichos tratamientos.
Otro ejemplo dramatico es el de la enfermedad del chagas. En America Latina 18 millones de pobres viven con el parasito y 50.000 mueren cada anho. No obstante, no existe tratamiento para la fase cronica.
Igualmente critico es el caso de la malaria, enfermedad olvidada en los paises sanos, que, debido a la ineficacia de los tratamientos existentes, cada anho cobra un millon de vidas, de las cuales el 70% son ninhos pobres del campo.
Con referencia a este tema, Joan Rovira, distinguido catedratico de la Universidad de Barcelona (Espanha) anota lo siguiente: ?Parece todavia mas improbable que un aumento de la proteccion de la propiedad intelectual en los paises en desarrollo vaya a tener un impacto positivo sobre la investigacion en areas que afectan preponderadamente a dichos paises?.
Pensar que el reconocimiento de los estandares ?OMC plus? contenidos en la agenda norteamericana para el TLC inducira a las multinacionales a fortalecer el desarrollo de drogas para las enfermedades del tercer mundo, sustituyendo sus prioridades, es ?una posicion bastante ingenua?. ?Implicaria el cambio de una tendencia internacional, en donde la enfermedad con un alto poder adquisitivo es la base para determinar el proceso de creacion de nuevos medicamentos....?.
Consciente de esta situacion, Goozner pone a rodar la idea de que se confie la tarea de desarrollar estas drogas a instituciones sin fines de lucro capacitadas para realizarlas exitosamente, financiadas por los gobiernos y las fundaciones ricas del mundo entero.
En suma, la pretension de las multinacionales de recuperar en los paises en desarrollo como Colombia sus gastos de investigacion es contraria a la equidad y la justicia, pues carecemos de capacidad para contrarrestar el efecto precio. Bastante danho social se nos ha ocasionado ya con las patentes y la proteccion de datos de pruebas consagradas en la normativa de la OMC para aspirar a ir mas lejos. Como lo expresa la organizacion humanitaria Oxfam Internacional, tal pretension constituye una de las principales causas de pobreza y sufrimiento en el mundo, pues contribuye a excluir a millones de personas de los bienes y servicios de la salud.
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Muchas son las preguntas que se plantea y absuelve ?La pildora de los 800 millones de dolares?. Y muchas las inquietudes intelectuales que nos deja. Ojala tuvieramos tiempo para analizarlas todas, asi fuera someramente. Pero estoy seguro de que ustedes si lo tendran el proximo fin de semana o el siguiente o quizas durante la Semana Santa. Ojala comodamente sentados frente a una chimenea y saboreando una deliciosa copa de vino de Rioja. Porque lo que si puedo asegurarles es que el libro que hoy nos entrega Editorial Norma es apasionante y revelador. Una ?obra magistral del periodismo explicativo e investigativo?. ¡Que lo disfruten!