[Date Prev][Date Next][Thread Prev][Thread Next][Date Index][Thread Index]
[e-farmacos] Despilfarro consentido
- From: "Laporte, Joan-Ramon" <jrl@icf.uab.es>
- Date: Fri, 26 Jul 2002 07:46:27 -0400 (EDT)
E-farmacos: Despilfarro consentido
-------------------------------------------------------------------------
Adjuntmos este articulo de opinion aparecido en la edicion de ayer en el
periodico El Pais (http://www.elpais.com), por si es de vuestro interes.
Jueves, 25 de julio de 2002
Despilfarro consentido
ENRIQUE COSTAS LOMBARDIA (economista)
El escandaloso galope del gasto farmaceutico publico es una noticia
recurrente en los medios espanholes desde hace mas de diez anhos. Por su
persistencia, podria entenderse que es un fenomeno incontenible, una
rara fatalidad que azota el Sistema Nacional de Salud. Pero no es tal
cosa. Ese crecimiento incesante y desmesurado (en 2001, el consumo de
farmacos absorbio no menos del 33% de los recursos financieros del
Sistema), insolito y aun absurdo en todo el mundo industrializado, es la
consecuencia natural de la pasmosa politica farmaceutica de
entretenimiento o de paripe, de solo hacer que se hace, mantenida en
Espanha. El gasto farmaceutico no se modera porque el Gobierno no
quiere. Los siguientes hechos dejan pocas dudas de que es un despilfarro
consentido:
1. Las medidas de contencion que se aplican estan desvirtuadas, cuando
no son contraproducentes. Asi, las listas negativas (medicamentos
excluidos del Sistema), compuestas en gran parte por productos
envejecidos, estimulan el consumo -efecto rebote- de sustitutos modernos
de precios altos; los genericos, maltratados por una legislacisn
sectaria y limitaciones oficiosas; los precios de referencia,
restringidos a una estrecha franja del mercado, el 10%, y sujetos a
condiciones confusas que envilecen y limitan el uso de genericos; los
asesores farmaceuticos de algunos servicios autonomicos, inutiles e
inconvenientes porque su informacion farmacologica es inevitablemente
inferior a la que puede tener el medico (unico profesional capaz de
conocer el medicamento en el enfermo, conocimiento decisivo) y recargan
el gasto farmaceutico con gastos fijos de personal. Las rebajas de
margenes de farmacia y almacen, incapaces de influir en el volumen y en
la tendencia del consumo; y el peregrino Plan Integral de Medidas de
Control del Gasto Farmaceutico y Uso Racional del Medicamento, de nombre
pomposo, cuya elaboracion fue instada al Gobierno por el Congreso de los
Diputados y que, con extraqa ingenuidad, pretende conciliar por el mero
dialogo situaciones e intereses irreconciliables por naturaleza.
2. Los pactos con la industria farmaceutica que, a un bajo coste para
esta, atan las manos al Gobierno y autorizan de hecho la expansion del
gasto. En el ultimo (octubre de 2001), el Gobierno incluso adquiere
chocantes, si no ilegales, compromisos: a) se obliga a la perversion de
ser un gestor ineficiente, puesto que el pacto implicitamente prohibe
que sean eficaces las medidas de contencion a usar (las limita a dos,
genericos y precios de referencia, muy desmadejadas y en cualquier caso
incapaces de llegar al corazon del gasto, que son los nuevos productos)
y ademas coarta el ahorro posible, estableciendo que el gasto
farmaceutico no podra rebajarse en mas de 50.000 millones de pesetas
(300 millones de euros) al anho; asi pues, el Gobierno se obliga por
acuerdo solemne a no utilizar todas las medidas ni hacer todo lo
necesario para gestionar con eficiencia el dinero publico destinado a la
prestacion farmaceutica: el administrador se compromete a administrar
mal, y b) renuncia por casi nada a su poder de comprador unico o
monopsonio: el Gobierno recibira de la industria, como aportacion
pactada, entre 8.000 y 17.000 millones de pesetas (48 y 102 millones de
euros), el 0,8% y el 1,7% de los ingresos de la industria en 2000 (1
billon 15.000 millones de pesetas), porcentajes mezquinos, mucho mas
bajos que los descuentos 'extra' que la industria concede habitualmente
a almacenes y farmacias.
3. Espejismos estadisticos. En algunos anhos del pasado decenio, 1993,
1994, 1997 y 2000, la tasa de crecimiento del gasto farmaceutico fue
inferior a dos digitos, y, claro, cada vez, dio lugar a proclamas
oficiales de victoria. Pero esos datos matematicos temporales no son
otra cosa que espejismos estadisticos producidos por la comparacion
enganhosa de dos cantidades heterogeneas, procedente cada una de costes
distintos de los medicamentos. Pondre un ejemplo: en 2000, el gasto
subio el 7,6%, dato resultante de comparar el gasto en 1999 con margenes
de farmacia y precios, diria, corrientes, y el gasto en 2000, con
margenes y precios rebajados en un 6,4%. De forma que si el consumo de
medicamentos en 2000 hubiera sido identico al de 1999, el Sistema habria
pagado un 6,4% menos, debido, no a medidas de contencion sino,
sencillamente, a que los costes descendieron por recortes de margenes y
precios. La tasa real de crecimiento del consumo farmaceutico en 2000
seria, pues, el 14%: 7,6% visible y pagado mas el 6,4% oculto y
rebajado. Las tasas menores de dos digitos han sido, en todos los casos,
declives transitorios a tenor de rebajas y descuentos que maquillan los
numeros sin contener el galope del consumo.
4. El Gobierno omite las medidas de eficacia probada en otros paises,
como son: la clausula de economia sanitaria o estudio coste /
efectividad (obligatorio en Australia, Canada-Ontario, Estados Unidos
para Medicaid y seguros privados, Finlandia, Italia, Nueva Zelanda y en
Francia, uno similar) que filtra el turbio torrente de nuevos productos,
todos con precios muy altos -motor del crecimiento- y casi todos sin
ventajas efectivas sobre sus similares preexistentes (el Patented
Medicine Prices Review Board, de Canada, reviso en un periodo de ocho
anhos 581 medicamentos nuevos y solo en 41, el 7%, encontro mejoras
reales, Health Affairs, 20-3-99), y permite fijar el precio de cada uno
con su valor terapeutico, es decir, su utilidad social; unos precios de
referencia sustanciales, que comprendan diversos grupos de farmacos y
extiendan asi la competencia por el precio a una porcion considerable
del mercado (el 60% en Alemania o el 90% en Holanda); unos genericos
vigorosos, con incentivos a su capacidad competitiva; el presupuesto
global o el indicativo y los formularios con apuntes economicos que
estimulen la atencion del medico hacia la prescripcion eficaz y barata.
Todo esto que, efectivamente, modera el gasto se omite con descaro en la
sanidad publica espanhola.
5. Grave erosion del Sistema Nacional de Salud. La continua ampliacion
de la cuota financiera de la prestacion farmaceutica (en 1991, el 22%,
ya desmedido; diez anhos despues, en 2001, el 33% o mas del gasto
sanitario publico) se produce, claro, a costa de reducir los recursos
y posibilidades de los restantes sectores del Sistema. El enorme y
creciente peso de un gasto farmaceutico que galopa a rienda suelta ahoga
el desarrollo de la sanidad publica.
[NOTA: Mensaje sin acentos ni caracteres especiales.]
--
Para enviar un mensaje a e-farmacos, escriba a: e-farmacos@usa.healthnet.org
Para suscribirse o para borrarse de la lista, envíe un correo electronico a:
majordomo@usa.healthnet.org y en el cuerpo del mensaje escriba:
subscribe e-farmacos O BIEN unsubscribe e-farmacos
Para ponerse en contacto con una persona, envíe un mensaje a:
e-farmacos-help@usa.healthnet.org
Informacion y archivos: http://www.healthnet.org/programs/efarmacos.html
|